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domingo, 18 de octubre de 2009

Retrato de un Flaite






A propósito de los desmanes ocurridos tras el triunfo de Chile frente a Colombia y, de todos los desmanes que se producen en general cuando los chilenos ganamos alguna cosa y celebramos, o cuando perdemos y nos lamentamos, o nos enojamos y hacemos manifestaciones culturales, pacíficas o violentas… Hay un personaje que siempre está presente… El Flaite.

El flaite es un personaje que trasciende modas y estilos, géneros y rangos etáreos… Y que siempre está presente aportando con su inconfundible estampa a la historia de nuestra sociedad… Presente en las fiestas, en las mochas, rompiendo paraderos mientras la gente celebra, robando en las micros mientras las personas se trasladan a trabajar, haciendo barricadas en las manifestaciones pacíficas… Dando siempre la nota alta. El flaite tiene un espíritu de superación similar al de un burro… Superarse para ellos implica tener más zapatillas pulentas… O llegar a ser famoso como lanza internacional.

Son tremendamente adaptables, por lo que me he llegado a preguntar si, en la cadena de la evolución Darwiniana posiblemente son el último eslabón, ya que son todo terreno.
La indumentaria del flaite es bastante característica, a pesar de ir cambiando de acuerdo al último grito de la moda punga y en relación al rango etáreo. En la actualidad, se puede reconocer fácilmente a un flaite por su amplio atavío. Pantalones sueltos, estilo rapero con diferentes motivos y estampados y generalmente doblados en la parte inferior. Aquellos con más estilo se hacen dobleces diferentes en cada pierna de manera que quede una napier más descubierta que la otra. Sus zapatillas son claramente mejores que las que cualquiera de nosotros pudiera comprar y son símbolo de rango entre los de su especie. La parte superior de sus vestiduras es variable, sin embargo, suelen estar a torso descubierto en recitales, en la barra del estadio mientras tocan el bombo o tiran papelitos picados, en las pichangas de barrio y cuando cuidan autos en verano. Las cicatrices para ellos son “pulentas” también, porque con ellas se vanaglorian de su hostilidad, sobretodo si esta cicatriz es de una herida de bala o le cruza de lado a lado la guata.

El look se enriquece con aros estilo bling bling que emulan diamantes y piedras preciosas al estilo de los reggetoneros famosos y con un peinado con chasquillas cortitas, acompañado a veces de cejas depiladas. Es posible decir que los flaites dejaron atrás la pichanguera, también conocida como “chocopanda” debido a que los cuicos la hicieron suya hace unos años atrás.

Hace poco tiempo se ha adicionado un accesorio más para completar la percha… Este es el celular con música… fuerte… Con el que caminan por la calle, se suben a las micros y cantan al son de las baladas sound y el reggeton principalmente. Este podría decirse que viene a hacer las veces de la transistor con parlantes que usaban los flaites de los 80’ y 90’s.

Por otra parte, los representantes femeninos de esta especie tienen una marcada preferencia por los colores pastel, siendo el blanco y el rosado los favoritos. Usan mini faldas, pitillos de jeans con las manchas de desgaste bien marcadas o ropa deportiva Everlast. Aquellas menos esbeltas muestran a destajo sus manillas e incluso a veces, dejan que les cuelgue un gran rollo de la guata… con estrías.

Una flaite se reconoce en la calle por su caminar “chorizo”, con el mentón ligeramente levantado y mirada desafiante. Mastica chicle con la boca abierta y juguetea con él, haciendo globos y enrollándoselo en el dedo índice para luego volver a introducirlo en su boquita pintada con brillos perlados y delineador de labios.

Cuando salen a bailar se ponen botas taco aguja blancas, rosadas o zapatillas Adidas grandotas, o, en su defecto “Adivas” o “Mike”. Las más hiphoperas usan grandes argollas en las orejas y todas, tengan el estilo que tengan, después de ir al baño, vuelven a la pista de baile con el pelo mojado, tirando gotitas al compás de la música.

Pasando a otra esfera, podemos analizar el particular lenguaje flaite. Utilizan palabras y conjugaciones absolutamente propias, las que, pronunciadas con el tono nasal flaite, hacen de su dialecto un verdadero “para-lenguaje”.

El tono nahal flaite… eh ahí… Como ustedes pueden darse cuenta, el lumpen no pronuncia la “s”, utilizando en su lugar la “h”. Hagamos un primer ejercicio… Repitan conmigo.. “paha lah tillah”… “cumparito… huerte unah moneah”…

Otra característica a tener en cuenta es la excesiva utilización de pronombres, tales como “me”, “se”, “te”. Es así como el flaite redunda en pronombres al decir “¿te ai a parate conshetumare?”… “Ti voy a dihirte una pura wa… No te vengai a harparte culiao mira que si seguí wando te voy a ponerte la gillé con ajo en la yugular y no te la va a hacártela nadien”.

Hay costumbres flaites que, al menos para mí, parecen inexplicables. Por ejemplo, la manía que tienen de escupir o tirar pollos en la calle e incluso en lugares cerrados, cosa que hacen aquellos que ya han pasado al nivel de megacuma flaite. Una vez, afuera del Hospital donde trabajaba hace algún tiempo, me dediqué a contar cuántos pollos tiraba uno de estos especímenes como promedio en un minuto… No lo van a creer… 5 pollos en 60 segundos… ¡lo que implica que se mandan un gargajo cada 12 segundos!... Yo me pregunto ¡cómo producen tanta baba estos sujetos!... ¿será un don?... ¿o el producto de un arduo entrenamiento?... Podríamos reclutar flaites para ganar un ginnes records de escupos o crear un nuevo deporte que nos permita sacar alguna vez medalla de oro en las olimpiadas… En vez del lanzamiento de la bala… “El lanzamiento de la flema”… Cambiar el salto alto por “el “gargajo alto”… y el salto largo por el “Desgarro largo” (este sería un deporte más complejo pues deben considerarse factores de color y textura específicos para cumplir con las bases).

Y dejando atrás las asquerosidades vamos con una última pero importante recomendación… Nunca tenemos que mirar a un punga o longi directamente, con curiosidad, por folcklórico, llamativo o pintoresco que se vea… Y menos aun observarlo de manera desafiante pues, si hay algo que definitivamente los caracteriza es su instinto de supervivencia que, en este caso se podría entender como una predisposición a la mocha.

Cuando se sienten observados o pasados a llevar, los flaites reaccionan violentamente, comenzando con frases desafiantes tales como “¿Qué mirai gil culiao?”…”¿A voh quien te eshó fisha?”, “¿Te deo plata o te guto?”… “¿Andai shorizo chuchetumare?” “¿Tini musha sangre?”… “¿Ti quiri ponerte el pijama de palo monoculiao?”… “¿Quiri tener la honriha eterna en la guata”?... “¿Quirí que te pitee el paño coshinoculiao?”… hasta terminar profiriendo insultos en un lenguaje que llega a ser incomprensible, marcado por sonidos y cadencias en el tono de voz, que puede incluso llegar a asemejarse a un dialecto oriental, con movimientos gatunos en el caso de los flaitos y con alaridos, tirones de mechas y escándalo en el caso de las flaitas… En casos extremos… viene la consiguiente enrollá de polerón en un brazo y la gillé pa cortar sin ser cortao…

En fin, luego de este análisis y, tomando en cuenta que se trata de una raza emergente en rápido crecimiento, poco más nos queda que buscar la reconciliación, aunque eso signifique crear un solo y único Chile flaite... ¡Shigual po!