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PASABA

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domingo, 11 de diciembre de 2011

Acerca de la fe, los rituales y lo divino...


Dicen que "la fe mueve montañas", pero cuando la fe se deposita sobre una religión o un sistema de creencias, suele suceder que las personas se quedan sentadas deseando, decretando como héroes y heroínas de dibujo animado japonés y haciendo rituales en vez de orientarse hacia sus objetivos... 

¿Eso es bueno? ¿Eso es malo?... Depende del cristal con que se mire. Para mí, ello genera un afán "pedigüeño" y una atribución vacía y ciega de lo bueno y de lo malo a un ente o a circunstancias externas a nosotros mismos y nos hace perder tiempo y energía. Para otros, es el modo de conectarse con la divinidad y de hacer mágicamente que las cosas ocurran.

Sé que somos simples humanos, mortales y limitados y que probablemente no llegaremos a comprender el misterio de la divinidad y de la trascendencia, por eso no niego la existencia de Dios y me quedo incómodamente sentada en la silla del "no sé". Desde este espacio trabajo en pos de resolver la pregunta de quién soy, en esta vida que es la única que hoy sé, con certeza relativa, que tengo. 

Desde mi humilde visión, considero que hay rituales vacíos e inútiles que llevan a las personas a la obsesión por repetir tal o cual movimiento o frase para que suceda tal o cual cuestión; rituales que terminan por transformar a las personas en esclavas de su repetición. Pero muchos se sienten cómodos y seguros en esta compulsión. 

Acepto, por otra parte, que hay rituales hermosos que nos ayudan a establecer, de manera simbólica, una relación con aquello que queremos divinizar, a pesar de no saber, en lo concreto, si ellos tienen un efecto real fuera de lo que generan en nosotros mismos.  

Divinizamos, tal vez para no sentirnos solos, para dar un sentido a nuestras vidas a través de la esperanza de trascender o quizás porque en nuestra cualidad de humanos corruptos, ese es el único modo que tenemos de mantener el respeto por todo lo que existe, fuera de nosotros mismos, en el universo.

domingo, 7 de agosto de 2011

LES PRESENTO... LA "LOGOCA"

(Imagen de Rob Gonsalves)


La lógica, como ciencia formal, estudia los principios de la demostración y la inferencia válida… ¿Valida para quién?


La ciencia es siempre limitada. 
Cada conocimiento es, tarde o temprano, reemplazado por un nuevo descubrimiento.

La lógica traza límites imaginarios que no nos atrevemos a cruzar, por miedo a la locura.


La lógica ha dejado de ser divertida. 

Propongo, como alternativa,                                  una para-ciencia                   informal a la que he              decidido 

llamar 

“LOGOCA”  

Una nueva forma de pensar, más espontánea, expansiva y, por supuesto, loca… 


¿Quién se suma a practicarla?





UNA APROXIMACIÓN A LA CRUELDAD EN EL HUMOR


Reconozco que a veces soy cruel. Mis amigos lo saben y han reído muchas veces con mi particular forma de ironizar con aquello pudiese parecer “negativo” en otras personas. He intentado dejarlo, pero he notado que aun siento cierto nivel de gozo al hacerlo. Por esta razón he tomado la decisión de observar esta tendencia, manteniéndola en rangos que neutralicen lo más posible su nocividad y aceptarla hasta que desaparezca. Tal vez, aun cumple una función necesaria para mí.


Al respecto generé la siguiente hipótesis:


La crueldad en el humor, probablemente se relaciona con la vergüenza que producen ciertas cosas del otro que, de un modo u otro, tienen resonancia con uno mismo. Tendemos a ironizar, a burlarnos o a ridiculizar aquellas cualidades o situaciones de las que queremos alejarnos lo más posible. Hacemos mofa de todo aquello con lo que no nos queremos identificar y que, muy probablemente, ya forma parte de nosotros mismos.


Lo más difícil de aceptar es que, la ironía con uno mismo puede tener la misma "logoca".

¿COHERENCIA?... ¿CONSECUENCIA?...


¿De qué hablamos cuando usamos estos términos? ¿Es la coherencia un modo de consecuencia? ¿Somos consecuentes cuando somos coherentes?

La coherencia, aplicada a los seres humanos, hace referencia a la relación lógica entre la forma de pensar de una persona y  su actuar. Por otra parte, a mi entender, ser consecuente implica también, una vinculación análoga entre las ideas y la acción. Pero además, la consecuencia implica cierta constancia y firmeza en la coherencia. Perseverancia, tenacidad y constancia son términos que la representan, añadiendo una dimensión temporal a su significado, pues mientras más tiempo la persona sea capaz de mantenerse en su ley, más consecuente es.

Coherencia y consecuencia son dos conceptos muy apreciados en estos tiempos, alcanzando el estatus de “valor”. Nos gustan las personas coherentes, que tienen un discurso que se condice con su forma de vivir y de relacionarse en el mundo. Nos gustan las personas consecuentes, que mantienen su visión y su actuar inmutable a lo largo del tiempo y pese a las vicisitudes. No nos gustan quienes cambian frecuentemente de parecer, porque los consideramos influenciables y poco claros, sin sustento, maleables, “tibiecitos”, no nos dan confianza.

La mayoría de las personas se identifica con sus ideologías y, con esto quiero decir que las endosan a su identidad. Esto no es bueno, ni es malo, pero genera una suerte de sensibilidad a las críticas que pudieran ir dirigidas a la propia doctrina, cuando no hemos sido capaces de crear un límite entre ésta y quienes somos más allá de ella. Sucede con las religiones y con la política en general que, cuando estamos en desacuerdo, las personas intentamos hacer entender al otro por qué tenemos razón y los demás están equivocados, como si hubiese una única y absoluta verdad. Defendemos lo que sabemos y nuestras experiencias al respecto, exigiendo respeto y diciendo todo el tiempo que respetamos la posición del otro, mientras internamente juntamos rabia o impotencia por no ser comprendidos. Sacamos a relucir nuestros mejores argumentos, aquellos que nos hacen parecer más inteligentes, más informados o, por el contrario, más protagonistas y sensibles. Todas las armas sirven para conseguir vencer al otro.

¿Pero qué pasa si todos estamos en lo cierto, desde nuestro particular punto de vista? ¿Qué sucedería si, por el contrario, nadie tuviera la razón? ¿Cómo reaccionaríamos si supiéramos que no existe una respuesta para lo que discutimos?... ¿Por qué intentamos convencer al otro de algo que no le hace sentido? ¿Cómo es que llegamos a mezclarnos tanto con las ideas que nos sentimos en peligro cuando atacan nuestro pensamiento? Simplemente, desde mi visión, todo parte del miedo a ser destruidos. Necesitamos ideologías y “certezas” que den sustento a nuestra identidad y, por ello tememos desaparecer cuando nuestra ideología ha sido vencida, a ser subyugados por el otro, porque pensamos que SOMOS nuestros pensamientos.

A mi parecer, en este momento, una discusión provechosa es aquella que nos lleva a ampliar el conocimiento de todo aquello que es diferente a mí, sin importar cuánto nos acaloremos por ser comprendidos en nuestra exposición. Si todos pudiésemos incorporar este principio, tal vez habría menos conflicto y menos guerras.
Sucede que a veces la coherencia se rompe, cuando nueva evidencia nos muestra que estábamos equivocados o que las cosas han cambiado. En ocasiones, a raíz de un hecho o una constelación de nuestra coherencia interna y/o externa se quiebra y nos vemos obligados a cambiar o a ampliar nuestros límites para mantener la cordura o para, simplemente poder seguir viviendo.

¿Tenemos que hacernos cargo de nuestra coherencia y morir en nuestra ley?... Eso suena heroico, pero probablemente no lo es tanto. Más heroico sería quizás lanzarnos al vacío y permitir la transformación. Hacer de tripas corazón y aceptar que hemos cambiado de parecer a pesar del miedo que podemos tener a la evaluación que otros hagan acerca de nuestra falta de coherencia o consecuencia. Tendiendo claro que si tememos, es porque en otras ocasiones hemos sido nosotros los evaluadores.

Sin duda, sería más hermoso hacer un acto de liberación y permitirnos aceptar con alegría que somos diferentes a lo que éramos, que las revoluciones personales existen y pueden ser maravillosas.
Es muy lindo ser coherente y consecuente, pero más hermoso es ser libre. Conceptos como estos se transforman, para algunos, en jaulas que ellos mismos han fabricado. O, para ser más "coherente" con mi imagen mental, en cajas en las que hemos decidido meternos para vivir separados de “los otros”.
Todos vivimos en cajas, construidas de materiales nobles como conceptos, creencias, etiquetas, juicios y prejuicios, valores y convenciones culturales, por nombrar sólo algunos. Algunas cajas son más grandes y otras más pequeñas. Algunos se sienten más cómodos en espacios más reducidos, pues los movimientos que pueden hacer ahí dentro son pocos y predecibles. Otros prefieren vivir en grandes cajas, con amplias áreas para movilizarse y cambiar de vez en cuando de rumbo al caminar. Algunas cajas son más permeables que otras y permiten conexiones o intersecciones con las de otros.

Pero se nos olvida que cada caja tiene una tapa que podemos abrir a voluntad y que, cuando ya no es posible ampliar la que habitamos, podemos salir y construir otra que nos haga sentir más confortables. Cuando mi coherencia y mi consecuencia ya no son "coherentes" ni "consecuentes" con todo lo que yo soy, puedo romper mi caja y entrar en otra, o simplemente dejarla vacante. Lo ideal es que las paredes cada vez sean más delgadas, para que en algún momento seamos capaces de desintegrarlas para vivir CON el mundo y no solamente en él.

"Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas.
Tú no estás en este mundo para llenar las mías.
Tú eres tú, yo soy yo.
Y si por casualidad nos encontramos, es hermoso.
Si no, no puede remediarse".
                                                            
                                                            Fritz Perls 

viernes, 20 de mayo de 2011

El mecanismo neuronal subyacente a la inteligencia creativa


La inteligencia creativa, como todo proceso, tiene un mecanismo neuronal subyacente, que funciona de manera coordinada e integral con las emociones. 

Dicho mecanismo opera a partir de un proceso  liderado por el sistema límbico parasitario y consiste en la generación espontánea y progresiva de estados confusionales, dinámicos y para-estructurales en cada núcleo neuronal. Estos estados, que surgen principalmente en las células del centro especular de la cavidad anteroposterior cerebrovascular, comienza a expandirse de manera asimetrica hacia los núcleos próximos, a partir de la inoculación periférica de una sustancia andrógina y triangulo-tubular que se transmite del centro hacia las dendritas. Éstas son excitadas de manera inespecífica, generándose en ellas una especie de alteración genital periférica, que las lleva a, en palabras simples, a aproximarse, tocar y "freutarse" de manera poco decorosa con otras neuronas de áreas periféricas a la suya. Estas últimas, a su vez, inevitablemente se ven inmersas en el mismo proceso, generándose una activación eléctrica cada vez mayor, que conlleva la creación de conexiones neuronales inimaginables, hasta alcanzar un punto de total anarquía, en que cada célula se gobierna a sí misma en absoluta desconexión con el ritmo sináptico del resto. 

Finalmente, cuando se alcanza el punto de desequilibrio estable, en que la mente es ya una especie de quilombo, casa de remolienda o como se le quiera llamar, alguna idea novedosa se hará presente y le permitirá a usted dar una respuesta creativa frente a una situación determinada. 

Practique la inteligencia creativa... Le traerá grandes beneficios. Yo soy un buen ejemplo de ello.

jueves, 30 de diciembre de 2010

LOS MEJORES RITUALES PARA EL AÑO NUEVO


En estos días he escuchado a tanta gente decir –Ohhhh, encuentro increíble que ya hayamos llegado otra vez al año nuevo… ¡El 2010 se hizo tan corto!-.


Y yo no sé entonces en qué dimensión viví el 2010, porque este puto año si que se me ha hecho largo. Al margen de todas las tragedias y freakedades que nos hicieron famosos como shilenos en el resto del mundo, yo misma sobrellevé un año a la “chilean way” y apenas me puedo las patas para terminarlo.

Y, como quiero que este año me vaya bien, he estado revisando rituales para el año nuevo que aseguran un 2011 de lujo, así es que he decidido compartir estos datos con ustedes para que todos seamos felices y tengamos salud, dinero y amor. Vamos con los consejos...

Primero que todo, hay que darse la ducha de rigor. Tómense su tiempo que esto es largo…

Con jabón Popeye (o en su defecto, Sapolio) y piedra pomez, van a refregarse bien cada rincón del cuerpo pidiendo perdón en cada zona por los pecados cometidos. Por ejemplo:

Si robaste, te refriegas la mano hasta dejarla colorada (mejor si te haces una herida) mientras pides perdón por haber robado.

Si mentiste, haces gárgaras con sapolio o agua con jabón y cada vez que escupes pides perdón por haber mentido. Después te refriegas la piedra pómez en la lengua, cuidando de que te queden algunas papilas gustativas funcionando para disfrutar la posterior comida (si es que lo mereces).

Si fuiste lujurioso, te lavas cada parte pudenda y cada porción de tu cuerpo y luego refriegas con la piedra pómez mientras aprovechas de hacer tu depilado veraniego. Mientras, pides perdón por ser un/a caliente de mierrr…

Y así sucesivamente hasta terminar sus pecados. Yo, por mi parte, agradezco que el cerebro no pueda lavarse directamente porque con la cantidad de leseras que he pensado este año, terminaría con el cerebro lisito.

Estando listo este proceso, pasamos al doloroso jabonado con jabón de ruda para alejar las malas vibras. Este puede ser acompañado de alaridos de dolor, y de este modo estarías botando aun más energía negativa del año anterior. Luego te secas y te curas las heridas con povidona.
En el acicalamiento previo a la comida, hay que escoger la ropa interior. Aquellos que quieran atraer la alegría y el dinero deberán usar calzones o calzoncillos amarillos. Quienes deseen atraer el amor, deben utilizar los de color rojo y, si más tarde van a una fiesta y quieren ser el centro de atención del sexo opuesto, pueden ponérselos por fuera de los pantalones… Todos entenderán el mensaje. Los de los calzoncitos amarillos también pueden hacerlo, y no faltará quien les ponga una moneda de quina en la alcancía.

Luego, escriban todas las porquerías horribles que les pasaron este año en un papel, luego rómpanlo, escúpanlo, pisotéenlo con fuerza, salten sobre él con ira y quémenlo para que no vuelvan a pasar el 2011.

Antes de la medianoche, decoren su mesa con la mejor vajilla que tengan. Pongan velitas de todos colores, para el amor, el dinero, la salud, etc. Coman en paz y armonía, evitando las discusiones y las conversaciones acerca de problemas para no atraer las malas vibras. Les sugiero hablar de cosas que no tengan relación con nada conflictivo para no crear ninguna clase de polémica. Y si no son capaces de mantener la buena onda durante la comida quédense callados, no hablen ni una sola palabra y después de cada cucharada y mastique échenle una mirada sonriente a cada miembro de la mesa. Para que no se haga tan largo, pueden ir alternando una mirada por cada comensal en cada una de las cucharadas.

Luego de comer, apilen todo lo que van a necesitar a las doce o’clock en una esquina, ya que el minuto entre las 12:00 y las 12:01 es crucial para hacer todos los rituales que necesitamos para un buen año. Y adelanto que son hartos…

Para la prosperidad además, métanse una moneda en el zapato, un monedero rojo con 13 monedas doradas en el bolsillo y un billete donde les quepa.

Un anillito de oro en la copa del champaña, también para la riqueza… Que nunca es suficiente.

Pongan 12 uvas en cada copa y déjenla lista para que a las doce vayan comiéndolas de a una en la medida que piden deseos.

Tengan a mano una escalera para que este año vaya en ascenso y una escoba para barrer las malas vibras.

Y finalmente, una maleta para ir a dar la vuelta a la manzana y así tener viajes durante el año.

Ya, con todo esto estipulado, haremos un ensayo mental en tiempo real. A medida que vayan leyendo concienzudamente, imaginen que todo lo que está escrito les está ocurriendo. Esto será de mucha utilidad para practicar los tiempos y las modalidades en las que deben llevar a cabo las acciones.

Yyyyy… 10… 9… 8… 7… 6… 5… 4… 3… 2… 1… ¡Felíz año nuevo!... ¡Paaaaartieeeron!

Abraza primero a alguien del sexo opuesto, cómete una uva y pide un deseo… traga un poco de champaña… ¡Cresta!... te tragaste el anillo de oro que había adentro… Ahora agarra una cucharada de lentejas y mastica sin atragantarte… Pásalo con un poquito de champaña, total, ya te tragaste el anillo… No sigas abrazando que el tiempo se te va… y sube la escalera… Tírate para que sea más rápido… ¡Pero que merme! ¡te doblaste la pata!. Y trágate otra uva… pide otro deseo… agarra la escoba y barre de adentro para afuera de la puerta… Trágate otra uva y pide otra lesera… Toma la maleta y amárrate el mantel de capa para parecer super hueón/a dando la vuelta a la manzana con la maleta y una pata coja. Si vas con los churrines por fuera del pantalón, más superhueón vas a parecer… Trágate tres uvas y canjea un mega deseo por el precio de tres… Devúelvete que se te cayó la chauchera con las monedas… ¡No te agaches tanto!... Por la cresta se te rajaron los Chiteco… Corre que se te acaba el tiempo… Trágate cuatro granos más de uva y pide la huevá que se te ocurra… Sólo te quedan dos… ¡Sigue corriendo cojinova! Con un grano de uva pide ser más rápido para alcanzar a terminar de dar la vuelta y ocupa el último para pedir que lo de la pata sea solo un esguince. Y cueeeeek… Cagaste, se te acabó el tiempo y no alcanzaste a terminar tu vuelta… Con cueva este año viajas a Puente Alto… Respira… ¿Qué?... ¿Te dieron ganas de ir al baño?... Ahhh... Claro, la mezcla de lentejas y uva es muy digestiva. Buenísimo, así devuelves rápidamente el anillo que te tragaste a su dueña. Antes lávalo con el Sapolio que te quedó de la ducha.

Terminamos el ejercicio, ahora evaluemos… ¿Valdría la pena hacerlo? ¡Si parece una gincana de terror! Entonces, quizás no sea necesario hacer tanta tontera para tener un año 2011 deluxe. Tal vez baste con hacernos propósitos y ocuparnos de cumplirlos. Y, lo más importante, dar un abrazo apretado y con sentimiento a las personas con quienes elegimos estar en esta celebración y enviarle todo nuestro afecto a las personas que queremos y que hoy están lejos.

A todos mis amigos, familiares y a quienes me leen sin conocerme, gracias por todo y que tengan un MUY FELÍZ AÑO NUEVO.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿Matrimonio nudista?... Cinco razones acerca de por qué es una mala idea

Hace poco tiempo, en una animada conversación con un grupo de amigos nuevos, muy simpáticos y graciosos, salió al baile la típica pregunta de ¿Y ustedes piensan casarse?... Obviamente la pregunta no iba dirigida a mí (porque para casarse se requiere de una materia prima que yo no he encontrado en el mercado), sino a la pareja de anfitriones de aquel magno evento social.

Sin complicarse mucho, entre risas y miradas cómplices comenzaron a desviar la pregunta poniéndole un toque humorístico a la respuesta, hasta que él comenzó a fantasear con su fiesta de matrimonio diciendo… “Si yo me casara, haría un matrimonio onda… Todos en pelota”, y comenzó a describir cómo sería la fiesta con novios en pelota, invitados en pelota, etc. No creo que se hubiera tratado de un matrimonio por la iglesia, ya que sería bastante raro ver a un cura, sólo con la bandita esa que no sé cómo se llama, pero que cambia de color dependiendo del calendario eclesiástico, cubriendo su desnudez.

Y como yo tengo el don especial de convertir el diálogo en imágenes y crear una progresión de hechos con solo una idea, comencé inmediatamente a divagar acerca de cómo sería un matrimonio nudista, llegando a la conclusión de que no sería nada agradable. Y quiero argumentar a través de cinco razones aquella conclusión:

Primero; El novio y la novia en cutis:
Durante el tiempo que dure la ceremonia todos los invitados tendríamos como vista principal sus traseros. Para que esta vista no fuese indigna, ambos novios deberían tener la delicadeza de broncear, o al menos aplicar autobronceante en su cara posterior, además de ejercitar un poco para obtener algo de turgencia, de ese modo, la vista podría ser un poco más atractiva. Porque un popín pálido y alicaído puede terminar siendo un espectáculo más bien deprimente y, en un matrimonio la gente debe estar contenta y esperanzada de un futuro mejor.

Segundo; El arroz directo al human body:
La práctica de lanzar arroz a los novios al terminar la ceremonia tiene que ver con prosperidad y, si bien ahora último el arroz es substituido por pétalos de rosa, para el caso sería lo mismo. Dependiendo de la morfología de los novios y de la cantidad de cavidades y pliegues corporales que tengan, podrían pasar horas para que pudieran dejar de caer granitos de arroz o petalitos de rosa de sus cuerpos, condición que de una u otra forma los incomodaría físicamente.
Tercero; Los saludos, abrazos y felicitaciones piel con piel: ,
Que desagrado saludar en pelota, con abrazos y sobones a piel descubierta a alguien que uno encuentra particularmente no agraciado. Peor si uno se lo encuentra en la pista de baile, todo transpirado. Y ¡que nervios para un hombre, saludar de abrazo y beso en pelotis a una mujer atractiva!, porque eso sería casi una declaración factual de que “le pasan cositas con ella”. Peor aun, si su representante no distingue entre atractiva y no atractiva y se emociona con cualquier espécimen femenino. La integridad de aquel hombre podría verse en peligro debido a las malas interpretaciones que podría hacer la fémina.

Cuarto; Los cambios de mesa, de silla en silla:
Al momento de la fiesta uno no podría cambiarse de mesa para ir a saludar a los amigos con la libertad de siempre. Imagínense ir a la mesa del lado y sentarse a poto pelado en una silla que ya ha sido ocupada por otro sujeto o sujeta, también a poto pelado. ¿Quién le asegura a uno que esa persona es limpia y no tiene algún tipo de estreptobifiduscocus?... Habría que andar con un spray de cloro durante toda la fiesta para rociar en cada lugar en que uno se quiera sentar y, probablemente esto mismo pueda ser un factor de daño para la delicada piel de la zona.

Quinto; El baile en bolis:
¡O sea!... Mínimo un año de gimnasio, más masajes reductivos para que a uno no se le muevan las presas al bailar. Qué cosa más espantosa sentir como a uno se le mueven las cositas al bailar, ver al partner bailarín de uno, al tío del novio, a la abuelita de la novia y a los compañeros de pega con todas sus porciones meneándose, saltando y rebotando al ritmo de la misma canción. Peor aun si empiezan con canciones del tipo “cachete con cachete, pechito con pechito y ombligo con ombligo”, trencitos con “un pasito palante uh… un pasito pa atrás ah”, etc… La cosa sería fea, además de peligrosa.

En fin, creo que no es primera vez que escucho a alguien decir… “Mi matrimonio sería del tipo todos en pelota”... Como por hablar de algo divertido. Y, me da la sensación de que estos cinco argumentos pueden ser bastante convincentes para que esta idea no prospere en ninguna de las cabecitas de quienes han proferido este comentario. Probablemente, después de tener estas imágenes en su cabeza, ni siquiera ya puedan volver a decirlo como talla.

Si tienen ahora una leve sensación de “asquito”, me doy por pagada... HE CUMPLIDO CON MI OBJETIVO…

¡Que vivan los novios!... Y sus trajecitos

Nota: Se aceptan nuevos argumentos

sábado, 17 de abril de 2010

TIMIDEZ NEURONAL



Volver a estudiar, después de un largo tiempo, implica someter a las neuronas a un training al que no están acostumbradas. Torturarlas una vez más con estadística y metodología de la investigación es todo un riesgo para la integridad cerebral, sobretodo cuando en medio del proceso, uno se da cuenta que ha olvidado hasta las reglas matemáticas más básicas y que ya ni siquiera es capaz de subyugar a una calculadora científica.

Entender, procesar y además guardar en el disco duro personal  la información contenida en artículos escritos en inglés, se transforma también en una meta casi inalcanzable... Sólo una de esas cosas es posible a la vez para alguien como yo que, con suerte, "se defiende" con el inglés cuando se ve obligada a usarlo. En definitiva... Se entiende... Se procesa... O se guarda... ¡Pero no todo a la vez motherfucker!...

Y esta imposibilidad de rendir adecuadamente y con la naturalidad de antaño se transforma en ansiedad, la ansiedad en angustia, la angustia en pesadilla y las pesadillas se acompañan de bruxismo, llevando al antes jovial rostro de uno misma, a adoptar un rictus tenso y atormentado de mujer neurótica con dientes apretados.

Y ante toda esta dificultad, he comenzado a preguntarme si no habrá empezado ya el proceso degenerativo de mi sistema nervioso central... O quizás mis neuronas han decidido ponerse en hibernación y cueste un poco despertarlas. Aunque me parece que, la causa más probable de todo este problema es una simple "timidez neuronal". Es entendible que si las neuronas de uno son tímidas y sólo se conocen entre sí de pasadita, intercambiando un "hola y chao", no se atrevan aun a hacer conexión. Están esperando un tiempo... observándose... Y agarrando confianza de a poquito... Porque hacer sinápsis así como así no es una cosa tan fácil... Por lo menos hay que tenerse algo de estima... Y el respeto es fundamental... Hay neuronas a las que les dan la dendrita y agarran el núcleo... Otras bromistas que tiran descargas elécticas muy fuertes, otras que hacen como que van a hacer sinápsis y después se corren dejando a su compañera con las dendritas estiradas... Y nadie quiere que lo agarren de material de hueveo y menos quedar mal delante del resto de la población neuronal.

Por eso las entiendo... Hay que darles un tiempo para que se observen, se den a conocer entre sí de a poco y elijan con quién hacer sinápsis y con quién no... ¡Si está claro que no todas son compatibles entre sí!.. Además, ser tímida no es un pecado... Es preferible tener neuronas tímidas, que evaluan con quien se meten, que tener neuronas promiscuas que se activan con cualquier otra.