Aunque mantenerse en la propia ley implique perder lo que uno cree que quiere, es preferible dejar ir lo que va y viene, que perderse a uno mismo en el proceso de acomodación a la ley de otros.
El problema sobreviene cuando la propia ley es tan flexible, que permite mantenerse y acomodarse a la vez… ¡Por la cresta que es difícil ser consecuente!
Centrarte en ser consecuente sería como verte a ti misma de modo estático, te imaginas mantuvieras consecuencia con las leyes bajo las cuales establecias amistad en la infancia?, así son las relaciones, además un fuerte tironeo entre el deseo, el saber que estas haciendo el loco y ser capaz de disfrutar de tu locura...
ResponderEliminarsi no, mejor buscar una nueva ley
cariños
Ariel
Gracias Arielito... Me alegra mucho que hayas leído por fin algo de mi blog, espero tenerte por acá más seguido. No te preocupes de lo que lees... Son sólo reflexiones... Pero muchas gracias por tu comentario... Un aporte total
ResponderEliminarBesotes
Pensar, Decir y Hacer lo mismo. Como dicen obras son amores y nuestras acciones son las que nos definen. Da lo mismo si sentimos o pensamos lo contrario, siempre seremos juzgados por nuestras acciones. Creo que para ser consecuente sólo hay que actuar y no dar tanto espacion a decir o pensar. Es ahi donde los filtros y conflictos sociales, morales, religiosos, etc, contaminan nuestra esencia que sólo quiere salir y nos dejan con la sensacion de no haber hecho lo correcto o no haber sido consecuentes.
ResponderEliminarNelsinho.
Pauli, que bien dibujas!
ResponderEliminarSaludos.
¡¡¡Gracias Jaimico!!!... que bueno que te gusten mis dibujos... Ya vendrán más... Todavía estoy esperando tu final alternativo para Confucia Atolondrina...
ResponderEliminarUn abrazo grandote