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miércoles, 6 de agosto de 2014

AUTOMOVILISTAS CON COMPLEJO DE GUANACO

Hoy, como todas las mañanas, vi el tiempo en las noticias matutinas para ver si era cierto que iba a llover; porque claro está, que los pronósticos del tiempo en los últimos meses han sido tan poco acertados que a veces me da la sensación de que los hacen del mismo modo en que muchos diarios capitalinos escriben el horóscopo… Jugando al achunte entre diferentes alternativas que se mezclan al azar.
Al ver, en la mañana, que efectivamente San Isidro nos enviaba un regalo del cielo para limpiar y descontaminar un poco nuestro valle de cemento, blindé mi friolento “cuerpecillo de mujer frágil y débil”, “polarizándome” con patas y camiseta de esta fina tela, luego me vestí como persona normal y me puse una parka, gorro y bufanda, que combinaba con mis botas de esquimal. Parecía un globito disfrazado de persona, y así salí, de buen genio a tomar la micro para ir a mi lindo trabajo. Había previsto el taco, así es que nada me preocupaba mayormente. Pero, al bajar de la góndola, que tiene su paradero en un bandejón central, un o una hijo o hija de la Gran Yola intergaláctica del mal, pasó en su 4X4 a toda velocidad, tirándome “todo lo que es” una perfecta OLA de agua con barro que me llegó hasta la cara… Cuando, instintivamente, me eché para atrás, un conchesumismo (porque su pobre madre no tiene la culpa) pasó en un auto “entero flaite”, mandándome encima otra ola que me empapó por atrás. Por suerte andaba con gorro y me había guardado mi rucia pichanguera californiana totalmente a la moda debajo de la parka… Como si lo hubiera vaticinado.
Crucé la cara enchuchada y con vergüenza… Porque todos los peatones de la vereda del frente me habían visto, y no sé por qué cresta me dan vergüenza estas cosas en las que no tengo nungún control, pero de alguna manera siento que quedo como la “pobrecita quemá”… Tal vez, porque uno se imagina a la gente pensando o diciendo de frentón “Shuuuuuu”… o “Ahhhhhh” y pensando “pobre hueona”).
Me picaba la cara por el agua sucia y, al rascarme, me di cuenta que andaba tirando pinta con un chorro de barro en la cara… Pero como yo soy una mujer femenina, saqué mi espejito de la cartera y pude corregir aquel espantoso impasse y seguir caminando con dignidad, hacia mi trabajo, pero con una rabia que me llegó a dar acidez.

¡Automovilistas con complejo de guanaco!... ¡Tengan consciencia de que no todas las personas llegan a secarse en la estufa al trabajo!... (yo sí, al menos en esta oficina). Las calles pueden ser más suyas que nuestras, pero las veredas son nuestras y los espacios se respetan. Si ven peatones esperando para cruzar ¡bajen la velocidad! No les cuesta nada… Así como les patina la cabeza, la moral y la empatía… ¡¡¡A ver si les patina el auto y lo abollan por sacos de hueva!!!

2 comentarios:

  1. toda la razon sere la +++++ cuidadosa y consciente automovilistas para cuidar a los respetados peatones ...mi compromiso :)

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  2. Que pena....o te mojan o algún loquito te pega!!....Cariños Cooper

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