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martes, 2 de octubre de 2012

Atracción y eliminación... ¿Técnicas para conseguir la felicidad?

Por todas partes se lee, se escucha y se habla de cómo atraer lo que uno quiere para su vida y de cómo eliminar aquello que no nos gusta o que nos molesta. Son variadas las "técnicas" que se publicitan en el "new age" para lograrlo y, quienes las practican afirman que resultan útiles y beneficiosas. No pongo en duda que así sea, probablemente hay muchas cosas que son inaccesibles para las explicaciones humanas, sin embargo, desde mi particular y humilde perspectiva, pienso que estas estrategias, en muchos casos se configuran como un nuevo modo de consumo, una manera más "espiritualmente aceptable" de desear, anhelar y necesitar de manera permanente nuevos bienes o situaciones para ser felices, además de un medio de negar y reprimir, como si por dejar de expresar nuestras emociones vividas como negativas o difíciles, no las fuésemos a sentir.

El camino hacia la felicidad probablemente sea menos glamoroso y, al menos para mí, más trabajoso. Creo que el verdadero bienestar se logra cuando logramos estar plenamente presentes, cuando juzgamos cada vez menos y somos capaces de simplemente aceptar todo lo que nos ocurre como parte del proceso o ciclo de la vida, dejando paulatinamente de etiquetarlo todo en términos de "positivo" o "negativo".

Muchas veces pensamos que la situación actual no es la que quisiéramos y nos decimos a nosotros mismos -"Cuando me cambie de trabajo me sentiré realmente feliz", "Cuando cambie el auto estaré muchísimo más cómodo/a y contento/a", "Cuando tenga mi casa propia todo estará bien"- Y lamentablemente podemos ver que la felicidad resulta efímera y que al poco tiempo de conseguir nuestro objetivo, estamos sintiéndonos nuevamente insatisfechos y generando una nueva necesidad como meta para ser felices.

Probablemente cuando dejemos de esperar tener esto o aquello, estar en esta o en esta otra situación y seamos capaces de convivir con nuestras situaciones y estados emocionales actuales de un modo contemplativo, aceptándolo todo como parte del aprendizaje, asumiendo que todo cambia de manera permanente, podremos finalmente sentirnos más tranquilos; a pesar de la angustia, del miedo o de la tristeza que, en ocasiones podamos sentir.

Si bien resulta "raro" pensar en aceptar en incluso abrazar nuestra propia angustia, nuestro miedo, o nuestras dificultades, ese es probablemente el camino de la liberación.

Las técnicas, los rituales, los amuletos y todos los "artefactos" probablemente funcionen de alguna manera mágica y nos otorguen algo de tranquilidad, sin embargo pienso que el peligro reside en  atribuirles tanto poder que terminen volviéndose una necesidad y transformándose en obsesiones y/o compulsiones.

Son pocas las certezas que, como seres humanos podemos tener. Una de ellas es que existimos, otra es que sufrimos y la tercera es que todo es impermanente, todo cambia momento a momento. Por lo tanto, vivir en el presente, aceptando cada una de las situaciones que se nos presenten, dejando de condicionar nuestra felicidad a la obtención de logros o posesiones, sino más bien moviéndonos hacia ellas, agradeciendo cada avance y cada retroceso como un aprendizaje, puede hacernos sentir más satisfechos y menos ansiosos. Probablemente de este modo, conseguiremos muchas cosas que creemos necesitar, sin tanta premura y sin tanta frustración.


domingo, 23 de septiembre de 2012

"OPTIMISMO" Y OPTIMISMO



Cuando pienso en aquellas personas que viven en una queja constante, a veces sin darse cuenta, asumo que probablemente, entre otras cosas, necesitan, en primera instancia darse cuenta, entender por qué lo hacen y aprender a ver la vida desde puntos de vista alternativos, simplemente conectándose con su experiencia más que con los significados que tienden a otorgarle de manera regular, entendiendo que la "identidad" no es inmutable y que no vale la pena aferrarse e identificarse con formas que no resultan útiles ni cómodas. Requieren también un shock de optimismo que les permita abrir los ojos al mundo y quitar el velo negro a través del cual ven la vida, para comenzar a maravillarse con la magia de la existencia a través de estar atentos plenamente a su experiencia en el presente.

Sin embargo, el “optimismo”, desde mi punto de vista está mal conceptualizado, es bastante sobrevalorado y puede incluso llegar a ser peligroso. He visto como, en el intento de mantenerse animadas, contentas y esperanzadas, viendo las cosas por el lado positivo, las personas niegan aspectos de sí mismas, de los otros y de las situaciones para hacerlo todo coherente con este optimismo, a veces, inconscientemente forzado.

Creo que, en ocasiones resulta positivo darse cuenta de aquellas cosas que no andan “bien”, enojarse, no estar de acuerdo, poner límites, asumir que hay situaciones que no nos gustan, pues sólo a través de la consciencia es que podemos llegar a aceptar y a aprender de las experiencias. Cuando esto no se hace, entramos en la rueda del “optimismo hueco”, en un des-enraizamiento de nosotros mismos y en una paulatina deshumanización, pues perdemos la oportunidad de conocernos momento a momento de manera realista y perdemos también de vista a los demás, viéndolos sólo como un reflejo optimista de nosotros mismos.

Para mí, un optimista es quien tiene la capacidad de observar las situaciones, siendo consciente de sus emociones, sean estas agradables o no y vivirlas sumergiéndose en ellas. Es quien logra vivenciar cada cosa con todos los sentidos, con el corazón y también con la cabeza, sintiéndose feliz, emocionado, triste, confundido o enrabiado, según sea el caso, pero aceptando y manteniendo firme la convicción de que toda situación es una oportunidad para aprender más de sí mismo, de los otros y del mundo para volverse cada vez más íntegro y más feliz. 

viernes, 21 de septiembre de 2012

FACEBOOK: La tribuna, la vitrina y los mil amigos...


Siempre he considerado que las redes sociales son un arma de doble filo. Facebook es aquella con la que más relación tengo y la que más conozco, pues me ha sido útil y entretenida durante varios años, pero al mismo tiempo, me genera ciertas aprehensiones.

Facebook es como una especie de tribuna para publicar los propios pensamientos y opiniones, intentar sensibilizar a las personas con aquellos temas que uno considera importantes, compartir ideas, entregar información, conseguir datos, favores, cooperación en algo, organizarse con otras personas, vender, comprar, publicitar, etc. Al mismo tiempo es una vitrina, a través de la cual podemos conocer cómo piensan los demás, reírnos de sus chistes, enterarnos de noticias, eventos, conocer iniciativas de otros, aprender, conocer productos y ofertas, etc. Pero también es un espacio para socializar, para “comunicarse” con o “saber” de personas importantes en la vida de uno y con las que, si no fuese por esta herramienta, no se tendría contacto alguno, no porque no resulten interesantes, sino por el simple hecho de que en la vida sin facebook, uno no tendría el tiempo, la energía ni la memoria para estar en contacto y, en cierto modo, cumplir adecuadamente la labor de amigo con tantas personas a la vez.

He ahí la trampa. Las redes sociales generan una ilusión de cercanía que en ocasiones está lejos de ser real. Sentimos como si supiéramos lo que le pasa a este u otro personaje, pensamos que los demás leen y se interesan en lo que publicamos, creemos que tal o cual persona se queja mucho, sin darnos el trabajo de saber por qué razón se queja. Nos reímos de las bromas y chistes que publican otros, ponemos caritas tristes en los comentarios tristes, sin a veces detenernos a hacer un llamado para saber qué le pasa a la persona y, preguntándoselo, con suerte, a través de un mensaje... Probablemente porque revisar el facebook, puede llegar a parecerse a hojear una revista escrita por personajes de los que uno tiene un conocimiento superficial.

La gran pregunta para mí es ¿Facebook facilita la socialización o la limita?.. Es una pregunta simple, pero interesante que, probablemente muchos nos hemos hecho en algún momento y de la que me encantaría recibir opiniones. 

Particularmente, hoy yo pienso que esta herramienta hace ambas cosas; por una parte facilita el contacto, permitiéndole a uno saludar para el cumpleaños, dar buenos deseos, quejarse, tirar una talla, dar un consejo, unirse en una cruzada importante, cooperar con iniciativas interesantes o útiles, contar lo que uno está haciendo, publicar una reflexión, canción, poema, foto o lo que sea que a uno le haga sentido. Viéndolo fríamente, es como tirar cosas importantes al viento (con unas pocas tecleadas) y si alguien las agarra... Las agarra. Además, hay que tomar en cuenta que Facebook hace posible establecer relaciones superficiales con muchas personas a la vez, algo que es una gran cosa en estos tiempos en los que la norma es “mientras más, mejor”.

Pero, por otra parte, limita el contacto y la socialización cara a cara, persona a persona o, por último, voz a voz. El saludo de cumpleaños por facebook, la pregunta rápida de “¿Cómo va tal cosa o esta otra?... ¿Cómo estás?... ¿En qué ha andado tu vida?, al parecer lo exime a uno de llamar por teléfono e incluso, en ocasiones, de la necesaria visita.

Al respecto, he pensado últimamente que a veces extraño los llamados, sobretodo los teléfonos fijos que permitían hablar largo y tendido sin la aprehensión de saber que estás hipotecando un ojo en cada minuto (cuando uno no está precisamente paseando entre vacas gordas). Extraño todo eso tanto, como mi propia capacidad de llamar sin sentir que aquello es un esfuerzo.

¿Alguien se ha preguntado cómo nos moveríamos sin Facebook, twitter, Wassap (¿O se escribe Whatsup?) y Messenger,  hoy en día?...  ¿Cuántos cumpleaños se nos olvidarían sin la página de inicio de Facebook que nos los recuerda? ¿A cuántas de las personas que actualmente les hablamos, saludamos y les hacemos comentarios, seguiríamos llamando o visitando? ¿Cuál sería nuestra tribuna?.. ¿Iríamos a predicar nuestras ideas y a colgar afiches en las calles?... ¿Nos quejaríamos en persona? ¿Cantaríamos a otros las canciones que nos gustan? ¿Relataríamos los videos que hemos visto o invitaríamos a nuestros amigos a la casa para verlos juntos?

En fin, como dicta el dicho popular “En la cancha se ven los gallos”... Mi duda es... ¿Si la cancha es virtual, los gallos también lo somos?

jueves, 16 de agosto de 2012

LA NECESARIA REPRESIÓN


La represión es considerada como una acción o medida negativa por gran parte de la sociedad, sin embargo, hay ciertas instancias, situaciones o lugares en los que considero que prohibir es la única forma aparente de generar un ambiente en el que se respeten los espacios y libertades mínimas individuales, ya que la gente no demuestra tener criterio suficiente para mantener un comportamiento adecuado.

Hablo específicamente del Metro, un medio de transporte antaño rápido, cómodo y limpio que en la actualidad se ha transformado en una pesadilla. Cada vez es más difícil entrar y salir de los carros en las horas peak. La gente utiliza los asientos para personas con discapacidad, embarazadas y tercera edad sin ninguna vergüenza y sin cederlos cuando alguno de ellos sube al vagón.  Cuando se encuentra un poco más desocupado es posible ver cómo las bolas de pelo con tierra se movilizan a lo largo del tren, como las pelusas del desierto. Cada vez hay más detenciones entre estaciones, momentos en los que el tren se queda inmóvil con las puertas abiertas o cerradas en determinadas estaciones por largos minutos, inconvenientes, retrasos, accidentes, etc. Todo esto ha contribuido al aumento de las discusiones y peleas entre usuarios del metro, transformándose, los traslados subterráneos, en una verdadera odisea. Sin embargo, lo peor de todo, a mi parecer, son las costumbres de la gente que, en vez de facilitar la convivencia en este insufrible lugar con paciencia y respeto, pasa a llevar el espacio y los derechos del resto de los pasajeros.
Y ya que algunas personas son incapaces de auto-contenerse o gobernarse, parece ser necesario "tapizar" el metro de instrucciones y prohibiciones que acompañen el ya clásico "deje bajar antes de subir" y "no apoye las manos en la puerta".

Desde mi experiencia y desde otras que he escuchado por ahí, mi lista de prohibiciones para tapizar el metro sería la siguiente:

1. Prohibido pararse a esperar el metro en el espacio donde se abre la puerta del vagón (merecedor de multa y beca para cursar nuevamente tercero básico por no entender la instrucción elemental "deje bajar antes de subir").
2. Prohibido escuchar música sin audífonos (multa y patá en la raja si es reggeton).
3. Prohibido comer o llevar empanadas de pino dentro del metro.
4. Prohibido besuquearse con pasión y lengüeteos en el metro... Es incómodo estar al lado y no tener espacio para desviar la mirada y/o taparse los oídos.
5. Por supuesto, prohibidos los roces raros, los rallados de pintura, los punteos, los sobajeos y frotamientos de partes pudendas.
6. Prohibido ser una persona sin limitaciones y sentarse en el asiento preferencial (multa y combo en el hocico pal que más encima se hace el dormido).
7. Prohibido tirarse peos en el metro... Eso sí que denota una gran falta de conciencia social y me parece indignante.
8. Prohibido tomar alcohol en el metro (ya he visto personas tomando chela e incluso haciéndose ron colas en el metro).
9. Prohibido peinarse, limarse o cortarse las uñas, sacarse los mocos o cualquier otra actividad que implique la emanación y expulsión de desechos orgánicos personales (para eso está el baño de su casa).
10. Prohibido toser sin taparse la boca.
11. Prohibido agitar la cabeza vigorosamente de a un lado a otro con el pelo mojado rociando a los vecinos de vagón con las gotas provenientes de su cabello.
12. Prohibido subirse al metro sin haberse duchado, al menos una vez en el día.
13. Prohibido tirar pollos (escupitajos, esputos o gargajos) en la estación o en el tren.
14. Prohibido vender en el metro.
15. Prohibido hacer shows y pedir plata como en las micros.
16. Obvio que prohibido robar.
17. Prohibido no dar el asiento a embarazadas, ancianos y personas con dificultades para moverse.
18. Prohibido poner "el sobaco" sobre una persona de menor tamaño, principalmente si no está seguro/a de que éste huela como la axila de Bárbara Blade.
19. Prohibido tirar basura en las estaciones y al interior del tren.
20. Y, por supuesto, prohibido suicidarse en el metro o asesinar a otros.

En fin, creo que con estas prohibiciones ya podría sentirme más tranquila en mis viajes subterráneos. Si alguien quiere agregar alguna otra, bienvenida sea... Prontamente podemos hacer alguna marcha afuera de las estaciones de mayor afluencia, presentando nuestras demandas... Aunque, tal vez sería positivo prohibir las marchas en el metro, para no seguir retrasando los viajes... ¿O no?

lunes, 16 de julio de 2012

SOLTERA OTRA VEZ




“Soltera otra vez”... Otro furor televisivo, en mi opinión, insufrible. La he intentado ver dos veces porque me dijeron que era divertida, pero está tan mal actuada y la encontré tan caricaturesca que me dieron espasmos estomacales de vergüenza ajena y no pude terminar de verla.

Me dediqué a alegar harto con amigas y amigos diciendo que la porquería de teleserie ridiculizaba a la mujer soltera de treinta y tantos, que era burda, ridícula, irreal y patética. Pero luego de las pocas semanas que llevo de vuelta en la condición de soltera, debo admitir que, disculpándome de antemano con mis pares, tal vez me equivoqué.

La realidad es, al parecer un poco parecida a la de la teleserie. En algunos medios de la soltería se respira un ambiente de desesperación, tanto en hombres como en mujeres. No digo que esté mal que las personas quieran encontrar pareja, todo lo contrario, me parece muy bien, porque estar en pareja puede ser muy lindo y agradable. Pero las condiciones "carretísticas" actuales de la soltería no me gustan. Estuve sólo cinco meses fuera de estas pistas y siento que la cosa ha cambiado y no para bien.

No quiero caer en estereotipos (aunque inevitablemente siempre lo hago), pero el fenómeno de conocer personas del sexo opuesto está siendo poco natural, al menos a mi edad. En el caso de los hombres es algo diferente, porque en general tienen más permiso social para ser jotes y son menos juzgados que las mujeres, así es que ellos nunca son tema, aunque salgan a bailar sólo para "agarrarse" a alguien, aunque se tiren encima de la primera mina que les parezca un poco atractiva o aunque su meta sea al menos un touch and go por salida.

Las mujeres son las más juzgadas, sobretodo desde cierta edad para adelante, se piensa que todas quieren casarse y tener hijos (aunque reconozco que en muchos casos es así y no tiene por qué ser algo malo, quienes quieren ser madres lógicamente se preocupan por su reloj biológico). Por otra parte, las féminas que se comportan como los jotes son tachadas, incluso por las mismas mujeres, de “maracas”, término claramente más fuerte y dañino que el primero, entre otros juicios y prejuicios. 

Muchos piensan que la soltería no es una opción, sino una condición generada por dificultades, trancas o cosas por el estilo, sin tomar en cuenta que para estar en pareja se necesitan muchísimas condiciones difíciles de coordinar, que cuando no fluyen, simplemente no fluyen. Se requiere, como primera condición que a uno le guste alguien que esté disponible y que al mismo tiempo se interese en uno. Que ambos sean capaces de demostrarlo de un modo adecuado para que alguno de los dos dé el paso necesario para comenzar una relación... Y por supuesto, que pasado el período del ahuevonamiento, más comúnmente llamado enamoramiento, ambas escobas, ya menos nuevas, sigan barriendo bien. Nada fácil, sobretodo cuando uno es medio exigente.   

Volviendo al tema anterior, conocer personas se ha vuelto poco natural. Hablando en este caso sólo de las mujeres, y que me perdonen mis pares, porque no es un juicio, sino más bien, una descripción, algunas que conozco, por ejemplo, salen sólo de a dos o máximo de a tres, porque dicen que en grupos mayores los hombres no se acercan y eso implica, obviamente, excluir a algunas amigas de los carretes. Otras, salen pero se desaniman a priori en algunas situaciones sociales que implican interacción hombre/mujer, pensando que siempre habrá otras mujeres más atractivas que ellas y, consiguientemente, dando una imagen de desánimo y desinterés, olvidando que si se quiere conocer a alguien, mucho hace la actitud. Algunas salen a carretear con el objetivo de conocer a alguien y, cuando no lo logran se frustran y lo pasan mal. Otras, se comportan como asesinas, poniendo el ojo y la bala en el hombre que les interesa y pobre de la que ose acercarse. Este fin de semana, por ejemplo, tuve una anécdota con eso. Me fui de tirón de brazo y amenaza, por parte de la amiga de una amiga, por el sólo hecho de conversar con un sujeto que, sin yo saber, había sido capturado por su ojo asesino unos minutos antes. Mientras yo conversaba animadamente, sin ningún interés más que socializar, ella me tironeó el brazo y me dijo en tono violento –“¡Ni se te ocurra!... ¡Pobre de ti!... ¡Ese hueón es mío!”... Sinceramente, nunca me había pasado algo semejante. De haber sabido que ella se lo había apropiado con sólo mirarlo, nica me acerco. ¡Que gran poder de adquisición tienen algunas!

La cosa está dura... Violenta y exageradamente estratégica. Me gustaría volver a los tiempos en los que se salía a bailar por bailar, en los que uno conocía gente sin pensar en la intención que había detrás, en los que las amigas no la excluían a una de los carretes por constituirse como un número más y en los que no era necesario tener acompañante para los matrimonios porque mucha gente iba sola y siempre había alguien con quien bailar. 

MUCHA TELE


Hace poco tiempo una buena amiga me recomendó, medio en serio, medio en broma, “ver más tele”, porque yo no cachaba nada de actualidad farandulera, no entendía algunas conversaciones y por tanto, no se podía conversar de cualquier cosa conmigo. Anteriormente, varias veces me habían tachado de fome y de grave por no saber quién era éste o este otro personaje de tal o cual realitie y, al momento siguiente, las personas se justificaban como si yo las estuviese juzgando, explicándome que “después de tanto trabajar, necesitaban ver algo livianito”... En fin, es cosa de cada uno lo que considere livianito.

Yo casi no veo televisión abierta, porque exceptuando unos pocos programas, francamente me genera entre rabia y vergüenza. Considero que la mayoría de los programas son insulsos y que la publicidad mete ideas y necesidades en la cabeza que perjudican a las personas, sin que éstas se den cuenta. Pienso que la farándula es adormecedora de cerebros, ridícula y burda y que las noticias que dan por televisión manejan la información que recibimos, inoculando creencias, miedos y manipulando nuestra visión del país y del mundo.

A falta de temas más relevantes, la gente suele hablar de los actores, de los personajes de realities y de animadores como si fueran personas cercanas a ellos, opinando y discutiendo acerca de su comportamiento como si fuese algo trascendental, sin darse cuenta de que son sólo personajes maqueteados, asesorados en términos de imagen o pobres jóvenes manipulados por los medios que buscan suscitar una actitud en los televidentes para conseguir más rating y generar más consumo.

Sé que esta opinión probablemente a muchos no les hace sentido, pero invito a quienes lean esta columna a ver de manera crítica la televisión, siendo conscientes de cuáles son los mensajes, los valores, las necesidades y las creencias que, sin darse cuenta, los comerciales y muchos programas les meten en la cabeza. Por ejemplo: Los comerciales de "Mabe", una marca de electrodomésticos y línea blanca que introdujo masivamente el concepto de "multi-mujer", como algo fantástico. Yo no sé a quién le puede generar gracia tener que trabajar como loca para luego llegar a hacerse cargo de absolutamente todo en la casa sin ninguna ayuda más que la de una mágica lavadora, una magnífica plancha o una súper cocina que, en realidad, no hace más que otras. Propagandas como las de los malls que los hacen ver como una alternativa de paseo familiar, cuando lo que en realidad buscan es generar un mayor consumo encerrando a la gente en un espacio alejado de la naturaleza en el que todo se vende. Comerciales de grandes tiendas que invitan a llenar el vacío existencial con ropa. Avisos de yoghurt que intentan hacerte pensar que consumiéndolos no te vas a hinchar aunque el resto del tiempo comas puras mugres sólo porque tienen "actiregularis" que puede ser lo mismo que "activumcagunisbacilus". Publicidad como la de Coca Cola que intenta hacer pensar a la gente que tomándola se sentirá muy bien, e incluso estará ayudando al planeta con los recicladores, cuando en realidad Coca Cola es una de las industrias que más agua contamina en el mundo y es una bebida tremendamente dañina y adictiva. Comerciales de tecnología que transforman los gustos en necesidades y que crean una urgencia por tener siempre lo último potenciando la cultura de lo desechable, entre otros. Son demasiados los ejemplos que se pueden dar.

Probablemente muchos deben estar pensando que saben que esto es así y que son conscientes de lo que la publicidad y las noticias hacen con sus cerebros... Yo les digo, por experiencia propia, que no siempre estamos tan alertas.