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PASABA

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domingo, 29 de marzo de 2009

CAVILACIONES DE "CONFUCIA ATOLONDRINA"... Un cuento... mmmm... ¿Diferente?



El mundo interno de Confucia Atolondrina es bastante especial, lo que no significa que sea "fuera de lo común". Es más, si las personas pudiesen escuchar sus pensamientos, probablemente se reconocerían en ellos. Esa es la razón por la que cuento el diálogo interno que esta típical chilean woman tuvo consigo misma durante una tarde de otoño cualquiera, en el camino hacia "No sé dónde", un pueblito pequeño ubicado en el Noroeste del Surponiente de "Peor es nada".

PASABA pasa a ser ahora entonces, una narradora omnisciente, por lo que podrá contarles en detalle todo lo que Confucia Atolondrina pensó y sintió.

Una tarde de de Otoño, Confucia caminaba sobre las hojas secas que caían de los árboles, intentando identificar cuáles de ellas harían "crack" cuando las pisara y devolviéndose obsesivamente a saltar sobre una que otra hoja crujiente que hubiese quedado atrás. Al levantar la vista y mirar hacia las copas de los árboles, pudo presenciar el momento preciso en que una hoja amarillenta se desprendía de su rama. Esto le generó una extraña emoción y comenzó a sentirse cada vez más confusa acerca de los ciclos de la vida y la muerte, el por qué de las estaciones, el sentido de la vida y la misión de cada ser en la tierra. De pronto se dio cuenta que estaba pensando en "La inmortalidad del Cangrejo", situación que la llevó a analizar de dónde vendría este extraño dicho popular. Llegó a la conclusión que tal vez se trataba de una frase sin sentido que hacía referencia al hecho de pensar en cosas sin sentido... Y que puede responderse con el típico dicho "buscarle la quinta pata al gato"... Aunque no logró convencerse en lo absoluto. Luego siguió con el tema del origen... Qué es primero... ¿El huevo o la Gallina?... Y continuó con "To be or not to be... That's the question", como diría el difunto Willy.

Mientras caminaba hacia "No sé dónde", por "Quién sabe dónde" (La ruta que une "No sé dónde" con "Qué te importa", dos puebluchitos perdidos también por esas zonas) comenzó a sentir la suave brisa primaveral en su rostro y la sutileza con que ésta movía su cabello y se sintió felíz. Decidió dejar de hacerse preguntas inútiles y disfrutar del momento... Y mirando hacia arriba alzó sus brazos y gritó ¡Que rico es el vientoooo!, y el viento quizo devolverle el piropo con una brisa más fresca e intensa, pero el ímpetú fue tanto, que soltó una rama del gran roble bajo el que gritaba Confucia, cayera sobre su cabeza, dejándola bastante atolondrada.
Desde ese día, en el pueblo de "No sé dónde" ya no se escucha hablar de Confucia Atolondrina, pues quedó tan bruta después del "ramazo" en la cabeza, que ahora sólo piensa en colores y casi no habla, sólo sabe decir "sí" y sonreir... Todos la adoran y la llaman simplemente... "Atolondrina".

Fin

3 comentarios:

  1. la cagó, tienes la capacidad de darle un toque humoristico a lo que te está pasando, a tus dudas existenciales y de alguna manera poder reirte de ti misma, felicitaciones

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  2. ¡Gracias Benja!... Así es la vida... Cuando uno vive metiendo las patas está obligada a perder la vergüenza y no hay nada mejor para eso que tomarlo con humor... Un abrazo y denuevo, gracias por el comentario

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  3. jajajajajajaja..me reí muchísimo Pauli, genial!

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